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16.6.13

Y colorín colorado, otro idiota enamorado...



Érase una vez un soñador. Érase una vez ella, perfectamente inadecuada. Un Destino que la colocó en su camino. 
Érase una vez un encuentro. Dos miradas que se buscan y se encuentran. 
Érase una vez, las ganas de acercarse. Adiós miedos. Una palabra, quizá dos. Érase una vez una sonrisa que nace, una carcajada que la secunda. Un brillo en la mirada. Un chiste, otro más, tal vez. Una invitación. Otra copa. 
Érase una vez un idiota que se enamoró
Érase una vez, miles de noches y el roce de su piel. Millones de besos y sueños compartidos. Una promesa. Ganas de seguir adelante. Amor en una eternidad instantánea.
Érase una vez una tormenta. Demasiado tiempo, demasiada rutina. Un grito. Érase una vez, ausencias de te quiero. Una discusión. Demasiadas miradas hostiles. 
Érase una vez, adiós. Un portazo, un se acabó. Érase una vez, la soledad. Una cama vacía. Un recuerdo que ataca tras otro. Una lágrima. Un te echo de menos susurrado en la más oscura noche. Un puñetazo a la pared. Érase una vez, ella no va a volver.
Y colorín colorado, otro corazón destrozado.

8.6.13

Perdida


Miraba a mi alrededor preocupada. Te buscaba, pero esta vez tú no estabas a mi lado. No te podía dar la mano y tú no podías pedirme que no tuviera miedo. Me encontraba sola. Vacía. Perdida en un laberinto sin salida. En el que no brillaba el sol. En el que los sentimientos se agotaban a cada segundo. Allí atardecía lentamente, casi con angustia.
Recordaba como brillaba el Sol ayer. Tus ojos exploraban en los míos y terminaban encontrando la sonrisa buscada. Guárdame un secreto, me dijiste. Esto es más que un infinito.
¿Y qué ha pasado ahora? Ya no hay luz en las noches sin Luna. Ya no hay besos en cada semáforo ni sonrisas que se necesitan. Ya no hay desayunos dulces con besos a tiempo, ahora me he quedado sola con mi café amargo.
Ya no me queda nada.  Ya no estás tú para abrazarme. Estoy sola con mis miedos. Y aquí está oscureciendo cada vez más.
Ya nada es como antes. Olvidamos los buenos momentos, las buenas costumbres. Nos fuimos olvidando poco a poco hasta que ya no nos quedó más tiempo. Porque ya ha anochecido.